La música y los libros

“Dicen que se debe leer para buscar la verdad. Si es para eso se debe leer para perder el tiempo. La lectura debe mirarse como un medio para acostumbrar nuestra vista a ver mayor número de matices en la vida”.

Tomaremos en este artículo algo bien especial, y es la evidencia contundente del discurso y la comunicación interdisciplinaria, de cómo dimensionamos los elementos y las perspectivas de la música y la lectura. Quiero expresar de forma abierta que si hablamos de lectura es a un nivel amplio en el contexto de los gustos por los libros y sus diferentes formas interpretativas.

En este orden de ideas encontramos material de literatura universal, los libros técnicos de nuestro interés, poesía, libros de misticismo y hasta los llamados textos de superación. (Es importante anotar que estamos sujetos a cualquier juicio de valor al respecto).

Respetando cada mirada me he encontrado en los últimos años con una gran sorpresa; y es que cuando nos sumergimos en el mundo de los textos y sus contextos, hacemos una apertura de significación en nuestras vidas como músicos. La música es otra, suena de otra manera.

Esta música que habitamos a través de nuestra exploración con la historia de la música, la antropología musical, las culturas musicales del mundo (Word music), la musicología, la etnomusicología, la teoría musical, la filosofía de la música,  la sociología musical y la psicología cognitiva de la música, nos conduce hacia otros escenarios y vivencias, que nos permiten dar luz a una concepción certera y apasionada del análisis comparativo, vivido y filtrado, entre los libros de texto y el mundo de los sonidos en sus diferentes acepciones, y basadas a su vez en la teoría Schenkeriana, la nueva musicología, la teoría de la Gestalt, el pensamiento de Nattiez, las revoluciones de T. Adorno, entre otros.

El enriquecimiento de la comprensión y el análisis musical a través de la lectura, como vehículo inspirador, nos permite entrar en contextos teóricos y prácticos, los cuales nos conducen a un medio que acostumbra no solamente nuestra vista, sino nuestras fuerzas internas a ver mayor número de matices en la vida y en el arte sonoro como lo afirma Gonzales.

En épocas del romanticismo Johannes Brahms anunciaba una de las expresiones que más me han tocado en mi pensar reciente, “todo aquel que invierta horas en un instrumento, debe invertir la misma cantidad de horas en la lectura”.

Ello es una manifestación intensa, porque cuando escuchas el tercer movimiento de la tercera sinfonía de dicho compositor, el alma se mueve en dimensiones alarmantes a través del intelecto, el cuerpo, el espíritu y hasta nuestros correlatos mentales, es como si la sublimación estuviese esperando por nosotros para poder liberarnos del yugo del desconocimiento y la ignorancia (Escuchar movimiento tres de la sinfonía tercera de J. BRAHMS) para continuar.

Desde temprana edad conocí, sin entender nada, el libro de Desmond Morris “El Mono desnudo”, a los pocos meses, leí y exploré “El Universo” de Isaac Asimov”.

 Ello fue la primera acción motivadora para moverme en el maravilloso mundo del sonido de las palabras, las letras, y la música, acompañado por mi padre, motor importante de vida en los dos objetos tratados en este mensaje.

Ello me condujo a querer más y más, desde las obras clásicas, hasta textos como el de Daniel Levitin “Tu cerebro y la música”, aportando en mí, el camino a la reflexión y el interrogante constante con el encuentro de estos dos mundos.

Con esta mirada podría afirmar, que mi vida se ha convertido en un mundo tocado y movido por el pensar, y en estas circunstancias la música cambia de rumbo, hace mutaciones de trascendencia inimaginables para los seres que participamos de ella, tanto como compositores, intérpretes y escuchas.

Este ensayo de escribir sobre música y libros, me ha llevado por el sendero de estar siempre alerta, a no repetir, porque escribió, el autor citado al principio Fernando Gonzales, “Debemos estar siempre atentos, siempre en guardia, porque el hombre que se repite es un amasijo de automatismos.

Leer es hacer que la palabra suene, que las sílabas se conviertan en una música especial, es viajar por las culturas, por los imaginarios, es entender las épocas, los géneros y los compositores que han promovido la génesis de una mirada distinta hacia el disfrute, la enseñanza, y la divulgación musical.

Huelga decir, utilizando esta expresión del lenguaje español, que todos los aspectos que unen al expresión hablada  y la música, tienen un elemento humano particular, y es que son adaptativos, nacemos y morimos con el lenguaje al igual que con la música.

Conocer el mito de Orfeo, dar luz a la comprensión de los pensadores griegos, sacar la música a la obra de García Márquez, me han permitido crear verdaderos espacios de libertad, frente a una sociedad que con  el  consumo desmesurado, ha  encontrado el pretexto de búsqueda insaciable hacia una pseudo – felicidad.

Nuccio Ordine nos puede dar testimonio en su encantador libro de texto, “La utilidad de lo inútil”, que los libros y la música son verdaderos recursos humanos constructores de dignidad, de hombres y mujeres que en el mundo moderno nos movemos en la desesperación y la velocidad competitiva des ser alguien en esta era de la productividad, donde las pasiones y la cosmovisión de cada uno de nosotros se encuentra en el laberinto de la prisión del logro a cualquier medida, y que en este choque nos vemos en la compleja tarea de la búsqueda de ese paraíso perdido, el cual nos genera la intensa  necesidad de un arte liberador entre la unión y la conjunción de los  textos, sus contextos y la música..

Esta alternativa la podemos encontrar en un buen libro, como el “Canto de las sirenas” de Trias, una sinfonía de Bruckner, una canción de Etelvina Maldonado, en un baile intenso o en un cantar espontáneo de nuestro valioso folklor colombiano.

Esta invitación es el comienzo hacia un manifiesto activo donde encontremos la dialéctica propia, hacia la necesidad del disfrute por los libros, la lectura, y la música, para  paliar aunque sea lentamente las lagunas que se nos han presentado en los últimos años con la crisis sustancial de cómo interpretamos los análisis del lenguaje y el mundo sonoro.

Quiero hacer de esta manera una corta lista de libros que nos permitirán abrir las puertas del interés, la pasión y el deleite consciente y activo hacia la música y los libros, un camino hacia la transcendencia en el arte de vivir.

  • Nuccio Ordine – La Utilidad de lo Inútil
  • Aaron Copland – Como Escuchar la Música
  • Willian K.C – Los filósofos Griegos
  • Leonard Meyer – Emoción y Significado en la música
  • Gabriel García Márquez – Cien años de soledad
  • Jhon Esloboda – La mente musical
  • –Elías Canetti – Masa y poder
  •  Eugenio Trias – El canto de las sirenas
  • Jadcques Derrida – La escritura y la diferencia
  • Enrrico Fubini – La estética musical desde la antigüedad hasta el siglo xx
  • Articulo con derechos MUSICOFILIA
  • Programa Radial Emisora Cultural U.P.B
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  • www.radiobolivarianavirtual.com
  • Realizador Fernando Pabón
  • Realización Casa Jayes

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